ESTRÉS Y DOLOR

¿Qué es el estrés?

¿Cómo afecta el estrés a mi cuerpo?

¿Cómo afecta el estrés a mi dolor?

¿Qué es el estrés?

El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional que puede ser causado por cualquier circunstancia o pensamiento que provoque nerviosismo. El estrés agudo tiene lugar a corto plazo, por ejemplo, durante una discusión que una vez finalizada cede. Sin embargo, el estrés crónico tiene lugar a medio o largo plazo, por norma general son situaciones que no pueden abordarse en el corto plazo, por ejemplo, la preocupación por problemas económicos acumulados.

¿Cómo afecta el estrés a mi cuerpo?

Ante el estrés el cuerpo responde aumentando la segregación de cortisol, conocida como la hormona del estrés. Se produce una activación del sistema nervioso simpático y nuestro cuerpo se pone alerta para afrontar la situación, aumenta el bombeo sanguíneo y la musculatura aumenta de tono para estar bien preparado.

En el corto plazo esta situación de alerta será un cambio positivo ya que nos ayudará por ejemplo en el caso de una pelea a estar más fuertes y preparados. Sin embargo, en el medio y largo plazo no nos aportará beneficios, sino todo lo contrario. Al romper el equilibro entre el sistema nervioso simpático y parasimpático se verán alterados procesos autónomos como las digestiones, la recuperación, etc. Además, por ejemplo, en el caso de que tengamos un problema económico un estrés prolongado no nos va a ayudar a solventarlo ya que nos encontraremos peor en el día a día.

¿Cómo afecta el estrés a mi dolor?

Al igual que a nivel general sobre nuestro cuerpo, un estrés agudo nos reportará un estímulo relativamente positivo ante el dolor. Al activar el sistema nervioso simpático y activar los mecanismos de alerta, la percepción de dolor disminuirá temporalmente hasta que el estímulo estresante desaparezca. A medio largo plazo no cura la lesión, pero sí nos permite realizar ciertas actividades puntuales a pesar de encontrarnos limitados por el dolor.

En el caso de un estrés crónico nos provocará un efecto totalmente opuesto, al mantenerse constante una excesiva respuesta de alerta se producirá un agotamiento y por tanto los procesos de recuperación no se desarrollarán con la misma solvencia. Al producirse un peor descanso y una peor asimilación de los alimentos, los tejidos dañados no recibirán los aportes necesarios para su recuperación. Además, la percepción de dolor se verá alterada, el dolor se percibirá en un radio mayor y de manera más difusa.


Un comentario en “ESTRÉS Y DOLOR

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